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3er artículo: BIBLIA Y "EVOLUCIÓN" SON INCONCILIABLES

Por John D. Jess, Mensaje Radial Trasmitido por "LA CAPILLA DEL AIRE", de Wheaton, Illinois, U.S.A.
Traducidos con la especial autorización de su Director Ejecutivo. R. F. Wollenweber, para los lectores de "Adelphos".

 

Hace algunas semanas, recibí una carta de un oyente, quien, después de algunas palabras comendatorias de nuestro programa radial, concluyó con esta declaración: "No se preocupe tanto acerca de la evolución... podemos vivir con ella". Si su referencia pudiera ser circunscripta a él o a mí exclusivamente, no habría mayor problema; pero la verdadera cuestión es que en este asunto de "Evolución versus Creación", la autoridad misma de las Sagradas Escri-turas está siendo desafiada en la mente de millones de personas.

Si Darwin estaba en lo cierto, entonces la Biblia está equivocada. Si cuanto se está enseñando en las escuelas públicas (que el universo y todo lo creado es el producto de mero accidente o casualidad) fuera cierto, luego la Biblia no es la Palabra de Dios sino una mera colección de mitos antiguos. Debiera ser obvio a cualquiera que reflexione seriamente sobre el tema, que existe una contradicción inconciliable entre el relato Bíblico de la creación y la teoría de la "evolución". El problema, en cuanto al hombre, puede enunciarse así: ¿Es el hombre un animal perfeccionado o es la imagen de Dios arruinada por el pecado? La "evolución" contiende que es lo primero; la Biblia declara que es lo segundo. Repito: “si la teoría Darwiniana en cualquiera de sus variantes es cierta, entonces la Biblia es falsa”. Por otra parte, “si la Biblia es cierta, entonces el Darwinismo con todas sus variantes es categóricamente falso”. No se pueden aceptar ambas afirmaciones.

Cada vez que he hablado de este tema, alguien me ha escrito para tratar de convencerme que no existe disparidad entre la teoría de la "evolución" y la aceptación de Dios como el Creador. Aseveran que Dios bien pudo haber usado a la evolución como método de creación, de modo que cuando el mono finalmente evolucionó en hombre: Dios lo llamó Adam. Yo sé que eso suena lógico a primera vista, pero también sé que ante un examen serio, tal afir-mación es completamente ilógica y antibíblica. Las Escrituras niegan categóricamente el entero concepto de "evolución". Cualquiera que trate de involucrar a Dios en la teoría de la "evolución", termina irremisiblemente con una teoría inconsistente en relación con la Divina Revelación y con los Atributos de Dios. Hablaremos de ello algo más adelante.

Otra controversia hoy día se focaliza sobre, si los "días" de Génesis cap. 1 deben entenderse como formales períodos de 24 horas o como "edades geológicas" (esto último cuadra con el moderno concepto del así llamado "uniformitarianismo" que niega toda diferenciación). No es mi propósito referirme en esta ocasión a tal asunto, pero una cosa deseo afirmar como cosa cierta: Dios capacitó a cada criatura a reproducirse solamente "según su especie", lo cual excluye cualquier forma de trasmutación de una especie en otra y afirma, por lo tanto, los diferentes tipos básicos de criaturas en su creación original. La "evolución" niega esto, pues la teoría se basa en trasmutaciones radicales. Se nos habla de criaturas marinas que se convierten luego en lagartos y de lagartos a pájaros, de pájaros a mamíferos y de mamíferos a hombres. Tales metamorfosis están en la raíz de toda teoría evolucionaría.

La “evolución" también debe exponer anticipadamente, su fe sobre el concepto de que originariamente todo estaba en un estado de caos y que las cosas y los seres vivientes aparecieron, no por designio sino por accidente. Pero la Biblia dice que todo lo que Dios creó era "muy bueno" y que el caos es el resultado del pecado.

La Biblia establece que el hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios, como un ser moralmente responsable y que la culpa de los problemas del hombre es del hombre mismo. En cambio, la "evolución" dice que el hombre evolucionó de formas inferiores de vida y que por lo tanto no es responsable de la permisividad discutida al presente entre ciertos sociólogos y cortes de justicia. Por eso se habla más de "rehabilitar" que de castigar, pues el hombre siendo un "animal que necesita ser entrenado", no debe ser castigado más que un león por matar otra bestia o que un gato por matar un ratón, pues, dicen: “Tales bestias, al igual que el hombre, siguen instintos que necesitan ser re-dirigidos”. En realidad, la teoría de la "evolución" llevada a sus conclusiones, barrería con la necesidad de instituciones penales o correccionales ya que, si el hombre deriva de las bestias, debe merecer compasión por sus actividades antisociales y no ser censurado ni menos aún, castigado por sus crímenes.

Estas son algunas de las razones por las cuales debemos estar seriamente preocupados por la enseñanza de la "evolución" en nuestras escuelas públicas o privadas y por la envergadura e incidencia que ha ganado en círculos edu-cacionales que presumen de científicos.

Otra cosa que creen los evolucionistas (aunque muchos no lo quieran confesar) es que el Señor Jesucristo, según su teoría, era un animal evolucionado. Esto obliga a la conclusión de que es imposible creer en la "evolución" y con-siderar al Señor Jesús como un ser perfecto ya que, después de todo, Él vivió casi dos mil años atrás y es imposible que Él estuviese tan avanzado en el proceso evolucionario como lo está el hombre moderno. Por lo tanto, defender la teoría de la "evolución" es caer en la implícita negación de que el Señor Jesucristo fuese Dios encarnado.

En nuestra anterior audición, mencioné el hecho de que la Academia Nacional de Ciencias (de los Estados Unidos) ha informado al sistema escolar del Estado de California (que presenta a los estudiantes tanto el punto de vista de la "evolución" como la enseñanza Bíblica de la Creación), que tal presentación es ridícula pues ahora la "evolución" es un hecho científico. Pues bien, si tal información fue hecha, debemos declarar públicamente que esa afirmación es indigna de hombres que profesen ser científicos. Aún si uno prescinde totalmente de todo argumento Bíblico, la teoría de la "evolución" no puede ser aceptada sobre bases científicas ni filosóficas. Lo que quiero decir es que, científicamente hablando, la teoría de la "evolución" no ha sido probada ni podrá ser probada jamás. Meras partes o restos de esqueletos de una criatura parecida a un hombre, no es prueba científica, pues ¿cómo podrá probarse que no se trata de una forma animal? Y en cuanto a los métodos de fijar fechas, no hay nada más debatible para la ciencia, que la "exactitud"... de los métodos actuales de fijar edades de rocas, huesos, etc.

A cuantos afirman que la ciencia "prueba" la teoría de la "evolución", es necesario informarles que la verdad es exactamente lo contrario: la ciencia, en verdad, refuta a la "evolución". Considérese, por ejemplo, la segunda ley de termodinámica, que la ciencia reconoce como hecho comprobado, y que nos dice que existe un creciente desorden en el universo, que está gastándose y parando. Y esto no es especulación: es un hecho científico. Más aún, jamás ha sido observado que algo venga de la nada, lo cual quiere decir que cero no puede ser trasmutado en uno. Sir John Ambrose Fleming, ingeniero e inventor inglés, ha dicho: "Entre el espacio, espacio absolutamente vacío y el espacio lleno de materia enrarecida, hay un golfo que ninguna teoría de evolución ha podido cruzar o explicar".

Todos concordarán en que a través de la historia, el progreso de la humanidad se ha verificado principalmente por medio de la experimentación. Y aquí cabe entonces una pregunta lógica: ¿Es necesario que Dios realice experimentos? El "evolucionista" contesta que sí, pues quiere pensar en Dios como una especie de técnico de laboratorio cósmico, quien, después de experimentar durante millones y millones de años, produce al fin una criatura perfeccionada, el hombre. Pero tal concepto de Dios equivale a una negación total de la Omniciencia de Dios. Es como decir que un inventor, quien sabe de antemano cómo producir su invento, sin embargo pasa años y años probando y experimentando para llegar al mismo resultado que podría alcanzar de inmediato. Por supuesto que Ford, Marconi, Bell, Edison, etc., todos fueron inventores que por sus limitaciones humanas debieron proceder a experimentaciones; pero no así Dios. La Biblia lo revela atribuyéndole todo poder, sabiduría y gloria. ¿Qué necesidad tiene un Dios Todopoderoso y Omnisapiente, de someterse a un proceso de experimentación o evolucionario?

Todos sabemos que el hombre aprende gradualmente por la experimentación. Pero decir que Dios debe aprender también de esa manera, es algo análogo a la blasfemia. Si tenemos un Dios que es como la Biblia lo revela, El hará la Creación completa y perfecta desde el mero comienzo. Y eso es exactamente lo que las Sagradas Escrituras nos enseñan. Dios creó al hombre perfecto, pero el hombre, por su propia voluntad se rebeló contra Dios y cediendo al pecado, cayó de ese estado de perfección. No fue creando un protozoario accidentalmente, trepando luego cada vez más alto en la escala a través de millones o billones de años. Fue creado perfecto, como solo Dios podía y quiso crearlo, pero después cayó por su pecado, por desafiar arbitrariamente las leyes perfectas de su Hacedor. El sistema de la Biblia involucra una creación primordial perfecta y completa, seguida por una elección deliberada de pecado resultando en una maldición toda-inclusiva de parte del Dios Justo; una caída tan devastadora que solo la venida y el sacrificio del Dios-Hombre Jesucristo, pudo arrestar e invertir el deterioro y muerte resultantes.

La conclusión, por lo tanto, es que la evidencia científica a favor de la teoría de la "evolución", sencillamente no existe. Por supuesto, nadie puede "científicamente" establecer un cálculo de orígenes; si lo pudieran hacer, no habría ningún debate. Pero podemos afirmar que las Santas Escrituras ofrecen una explicación de los orígenes que está mucho más en línea con los hechos observables y es más razonable que las teorías avanzadas por los defensores de la "evolución".

Los cristianos no necesitan disculparse por creer en la Creación, tal como lo establece la Biblia. No debemos temer que el Creacionismo esté en conflicto con algún hecho en verdad establecido por la verdadera Ciencia. Por ello, proclamo sin temor y con toda serenidad mi firme fe en la Biblia, en Dios y en la tesis Bíblica que nos enseña que Dios hizo todas las cosas con la Potencia de Su Palabra. El pecado arruinó la creación, pero al fin Dios restaurará la perfección. En pocas palabras, tal es la suma y la sustancia de la esperanza Cristiana.

"Es pues la fe la sustancia de las cosas que se esperan, la demostración de las cosas que no se ven. Porque por ella alcanzaron testimonio los antiguos. Por fe entendemos haber sido compuestos los siglos por la Palabra de Dios, siendo hecho lo que se ve de lo que no se veía". (Hebreos 11:1-3).

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