II - NUEVO MODERNISMO: BARTHISMO; NEO-ORTODOXIA

(Segunda Parte de "Qué es el Modernismo")

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por Armando Di Pardo

 

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ÍNDICE

1) Algunas prevenciones

2) Teología dialéctica - Neo-Ortodoxia

a) En cuanto a la Biblia

b) En cuanto al concepto Barthista de la Trinidad

c) Su diablo

Antiguo Modernismo: Racionalismo (vínculo a  la primera parte de "Que es el Modernismo")

 

1) Algunas prevenciones de la Palabra de Dios.

 “Y guardaos de los falsos profetas que vienen a vosotros con vestidos de ovejas mas de dentro son lobos rapaces”. (Mt. 7:15).

 “HE AQUÍ OS LO HE DICHO ANTES”. (Mt. 24:25).

 

Estas son palabras del Señor Jesucristo. Nos previenen con toda antelación del peligro del confusionismo por causa de falsas apariencias Y nos exhortan a penetrar esas apariencias para descubrir el engaño, pues el mensaje del predicador del error será cada vez más y más difícil de discernir por su grande parecido con lo verdadero.

 “Mirad que ninguno os engañe por filosofías y vanas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme los elementos del mundo, y no según Cristo”. (Col. 2: 8).

 “No os engañe nadie en ninguna manera; porque no vendrá (el día del Señor) sin que venga antes la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado el hijo de perdición, oponiéndose, y levantándose contra todo lo que se llama Dios o que se adora; tanto que se asiente en el templo de Dios como Dios, haciéndose parecer a Dios”. (2ª Ts. 2: 3, 4).

 Aquí es el Espíritu Santo por medio de Pablo apóstol quien nos alerta, revelándonos que en los tiempos del fin –precisamente en los que nosotros entendemos hallarnos en nuestros días– se pondrá en evidencia una tremenda apostasía, previa a la manifestación plena del gran anticristo de la Historia. Pero esa APOSTASÍA, –apostasía significa apartamiento– tendrá características muy singulares, pues será un total apartamiento de la verdad realizado mediante la hábil maniobra de un aparente total acercamiento. Como lo expresa el apóstol: Oponiéndose y levantándose contra todo lo que se llama Dios pero haciéndose PARECER Dios. Es algo lleno de pérfidas sutilezas de tipo altamente filosófico, que no se presentará con negaciones evidentes sino que, cual el gangrenismo del Siglo I, NEGARA MIENTRAS AFIRMA; SE OPONDRÁ, PERO POR EL PARECIDO; SERÁ UN FRAUDE, UNA FALSIFICACIÓN.

 Hermanos: no olvidemos la lección que nos dan los monederos falsos. Mirad: aquí tengo dos monedas. Supongamos que una de ellas sea falsa y preguntémonos: ¿Cómo podría circular libremente si saltara a la vista su diferencia con la moneda sana? Es obvio que la mejor manera en que la moneda falsa circule, consistirá en que se parezca tanto a la moneda buena que llegue a confundirse con ella. Y pensad ahora en una falsificación preparada tan hábilmente que pudiera engañar aún al ojo experto de un banquero y tendríamos entonces que el falsificador habrá logrado burlar a los mismos peritos en estos asuntos o por así decirlo: aun a los escogidos. La moneda falsa se opone realmente a la moneda sana pero lo hará tanto más, cuanto más se le parezca.

 Esta es precisamente la cuestión en debate: la Palabra de Dios nos revela —y nosotros creemos lo que revela la Palabra de Dios— que en los postreros tiempos aparecerán maestros que enseñarán falsas doctrinas mediante una dialéctica tan aproximada o parecida a la verdad que ENGAÑARAN, SI ES POSIBLE, AUN A LOS ESCOGIDOS. Al error se lo confundirá con la verdad al extremo de llegar o llamarse verdad al error y error a la verdad; a las tinieblas se las confundirá con la luz y al diablo, con Dios. Tal el engaño del último tiempo. ¡ALERTA HERMANOS!

 

 2) Teología “Dialéctica” o “Trascendental”; o de “la Palabra”; o de “Síntesis”; o de “Crisis”; Barthismo o “Barthianismo”; “Neo-Ortodoxia”.

 Todos estos títulos no son más que distintos nombres que ocultan un mismo misterio: ¡NUEVO MODERNISMO!

 Se trata de la última novedad que nos ofrece Satanás, maestro en logomaquia, abundando en terminología con vocablos al día para disfrazar o encubrir sus muy antiguas y escasas ideas originales, todas igualmente erróneas.

Si se nos pidiera al menos un concepto de esas nominaciones, diríamos que, por sus modos de raciocinio y expresión penetrando los enunciados teológicos en una exploración del sentido trascendente de las doctrinas, así como por su concepto de trascendencia a la vez que irrupción de Dios a y en la historia, cabe entendérsela como Dialéctica o Trascendental; por su teoría de lo que entiende por Palabra de Dios, como de la Palabra; por su no adhesión a las tesis históricas del Cristianismo tradicional bíblico ni a la antítesis de los declaradamente liberales y por su ubicación en el camino del medio, viene a ser de Síntesis, como si dijéramos: ni fundamentalistas ni modernistas sino una mezcla de ambos, aunque del fundamentalismo sólo toma la terminología y del modernismo las explicaciones...; por su teoría del impacto divino en la experiencia a que han reducido la conversión, como de Crisis; por ser su principal expositor el teólogo suizo alemán Karl Barth, como Barthismo o Barthianismo; y finalmente, por su pretensión de ser y poseer una nueva percepción de la doctrina recta, se llama Neo-Ortodoxia. Pero no se tome esto como palabra final definitoria, pues esos mismos conceptos pueden entrecruzarse y aun combinarse con muchos otros que nuestra sinopsis no cita, de tipo filosófico y terminología técnica especializada muy fuera del alcance de los humildes, y que ellos serían capaces de explayar para deslumbrar a los sencillos, aunque dejándolos en ignorancia sobre lo que significan esos distintos modos de llamar las mismas cuestiones.

 

Este NUEVO MODERNISMO ha tenido precursores más o menos definidos tanto en el campo de la Filosofía como en el de la Teología>[3], pero su paternidad a través de instrumento humano propiamente dicho, corresponde sin duda a KARL BARTH, profesor en Basilea, Suiza, muy conspicuo desde que publicara su Comentario a la Epístola a los Romanos, en el año 1918. A propósito de esto, diremos que el Dr. Olav Vaden-Sendstad, en su mensaje sobre “QUE ES LA TEOLOGÍA MODERNA”, dado en la Conferencia Evangélica Escandinava el 27 de Octubre de 1955 en Jonkoping (Suecia), nos informa que el tan mentado Comentario consiste sustancialmente en una DISTORSIÓN PANTEÍSTA EXTREMA, de la Epístola.

 Difundido por Europa, el nuevo modernismo pisó los playas de los Estados Unidos de Norteamérica allá por el año 1930. Pasó luego -cómo no iba a ser así- a nuestras tierras latinoamericanas y desde hace algunos años, está sonando mucho en los países del Plata y su zona de influencia, a través de la enseñanza y difusión promovida desde las aulas de la Facultad cita en la calle Camacuá 282, Buenos Aires, algunos de cuyos graduados se confiesan abiertamente barthianos o barthistas. Estos últimos hechos prueban por sí mismos que el nuevo modernismo busca infiltrarse en todo cuanto signifique enseñanza, desde las cátedras hasta los púlpitos, así como en la literatura corriente o especializada que circula entre cristianos. Todo esto obliga nuestro testimonio público de lo que el Señor nos ha dado discernir respecto a tales corrientes teológicas, pues no se trata de cuestiones que pueden todavía pasar desapercibidas entre nosotros. Desde hace ya su buen quinquenio, venimos observando que creyentes de distintas denominaciones hablan, comentan y hasta escriben, sobre Karl Barth.

 Para citar un ejemplo, hace un tiempo leíamos en una revista juvenil de nuestro país: “TRIBUNA EVANGÉLICA”, número Enero-Febrero 1951, un artículo editorial titulado: EN LA MITAD DEL SIGLO, que entre otras cosas, decía:

 

“En lo doctrinario, hemos visto uno de los más colosales derrumbes ideológicos de la historia con la absoluta muerte del racionalismo y su ahijado el positivismo, aunque subsista aún en algunas reacciones finales bajo el manto del modernismo. La nueva teología de Barth, Brunner, Heim, etc., es un remozamiento como pocos”.

 

El joven que escribió ese editorial, hízose eco de la declaración del Dr. J. A. Mackay, del Seminario Princeton, EE. UU., quien calificó al Barthismo como una nueva Primavera Teológica, cuando la verdad es que no se trata sino de la última palabra en cirugía estética de la modernidad antibíblica, pese a lo biblicistas que detentan aparecer. Pero los jóvenes y aun los que no lo son ya, pueden ser inducidos al error, al punto de formular --como en el caso que nos ocupa-- juicios demasiado optimistas, tanto para dar por muerto a un racionalismo que realmente goza de buena salud, como para ungir por bueno al Barthianismo que realmente nos enferma.

 La cuestión es que la Neo-Ortodoxia retiene en su sistema, si es que tiene o puede adjudicársele un sistema, las teorías de la crítica destructiva que niegan a la Biblia su inspiración verbal y plenaria, doctrina ésta tan fundamental que si se desvanece, no existe base cierta para ninguna otra.

 Tomemos a Brunner, por ejemplo. Según se nos ha informado, sus libros han sido traducidos aún más que los del mismo Barth. Pues bien, el Dr. EMIL BRUNNER NO CREE EN LA INSPIRACIÓN DE LA BIBLIA:

 

“La destrucción del dogma de la “lnspiración Verbal”, con su énfasis en un libro infalible, por el proceso moderno de investigación en ciencia natural e histórica, inevitablemente se llevó consigo toda fe cristiana en la revelación”. (De su libro “The Mediator”, Pág. 34).

 

“La doctrina ortodoxa de la “Inspiración Verbal” ha sido destruida finalmente”. (“The Mediator”, pág. 105).

 

La imagen de nuestros padres originales (Adán y Eva) sólo es una manera vivida de representar una idea abstracta”. (Pág. 144).

 

“La idea de Parthenogénesis (se refiere a la doctrina de la engendración virginal del Señor) es tratar de explicar el milagro de la encarnación... esta idea está conectada con el error biológico del mundo antiguo...” (Pág. 325).

 

“Y qué diremos de la historia de la Pascua y de la tumba vacía? ... la tumba vacía... no juega parte alguna en el Nuevo Testamento como fundamento para fe en la resurrección ... Quien sea que asegure que el Nuevo Testamento nos da un relato consistente y definido de la resurrección es o ignorante o inconsciente”. (“The Mediator”, pág. 576).

 

Como se prueba, hermanos, Brunner lo único que ha remozado es al Viejo Modernismo Racionalista. Lo mismo ha hecho Barth, como lo veremos.

 REINHOLD NIEBUHR, otro teólogo neo-ortodoxo de nota en los Estados Unidos, a los relatos bíblicos originales, los llama mitos:

 

“La historia de la caída del hombre en el jardín del Edén, es un mito primitivo que la teología moderna ha desaprobado con satisfacción por temor a que la cultura moderna pudiera considerar la creencia en ella, como una prueba del oscurantismo de la religión.

 

“La idea de la caída está sujeta al error de considerar el mito primitivo del jardín, la manzana y la serpiente como históricamente ciertas. Pero, aunque no se cometa este error, el pensamiento cristiano todavía está tentado a considerar la caída como un suceso histórico. La caída no es histórica, no tiene lugar en un hecho concreto humano, es la presuposición de tales actos”. (Ver “El Predicador Evangélico”, número de Octubre-Diciembre 1950, pág. 181).

 

 R. BULLTMANN, otro de los teólogos que rodearon a Karl Barth en la primera hora, ha proclamado la necesidad de desmitologizar al propio Nuevo Testamento, intento éste sumamente avanzado de la hipercrítica literaria de la Biblia.

 KARL BARTH, niega autoridad a la Biblia, como nos lo informa uno de sus propios apologistas de habla castellana, el pastor Manuel Gutiérrez Marín, quien en una de sus conferencias dadas en la Facultad de calle Camacuá 282, Buenos Aires, en 1949, publicadas luego bajo el título general de Dios ha hablado, dijo:

 

“Hasta hoy son enemigos declarados suyos (de Karl “Barth por supuesto) los católicos, porque él les niega el derecho de identificar la autoridad con la Iglesia visible; los “fundamentalistas”, porque no acepta la identificación de la autoridad con la letra de la Biblia; los liberales, porque ven combatida rígidamente la identificación de la autoridad con la experiencia religiosa; y todos ellos, en fin, porque Barth, ha dicho desde el principio, sigue diciendo y es de esperar que no varíe sus palabras, que la Iglesia visible es una iglesia humana, la Biblia un libro humano, y la experiencia una cosa humana, lo cual significa que todo ello es relativo y que por lo tanto no es divino”. (“Dios ha hablado”, pp. 99, l00).

 

Harán bien ciertos fundamentalistas rioplatenses que simpatizan con el Barthianismo, en darse por enterados que un propio admirador del nuevo profeta les informe que éste cree que la Biblia es un libro meramente humano y por lo tanto no identifica la autoridad con la letra de las Escrituras; bien en contra, por cierto, del mismo Señor Jesucristo quien certificó precisamente la autoridad de la letra de las Escrituras, con SU AUTORIDAD Personal, cada vez que dijo: “ESCRITO ESTA”.

 

Notemos, además, cuán sugestivo es lo que dice el pastor Gutiérrez Marín: ...y es de esperar que no varíe (Barth) sus palabras... ¿Lo dirá porque conoce bien a Barth? Como otro de sus admiradores afirmara: Lo único constate en Barth es que cambia siempre. Viene a colación lo que nos relataran en Ginebra, en el año 1950, algunos fieles creyentes que visitaron a Barth para inquirirle sobre ciertas afirmaciones dadas por él en uno de sus libros que contradecían las que formulaba en otro de sus libros y luego las de otro... escritos en diferentes épocas. Al preguntarle cuál de esas tres aseveraciones era realmente la verdad. Karl Barth les contestó: LAS TRES SON VERDAD (!). Pues, ¿cómo es eso?, le inquirieron. Y la respuesta del genio fue la siguiente: VERDAD ES TODO CUANTO UNO CREE (!!!). Tal es una semblanza del hombre que viene conmoviendo el campo teológico desde hace ya sus buenos cuarenta años. ¡Cosas de este Siglo XX!

Es que, para la Neo-Ortodoxia, TODO ES RELATIVO Y HASTA LA MISMA VERDAD HA PERDIDO SU CARÁCTER DE ABSOLUTO.

 Se repite con Barth y los Barthianos, lo que con aquellos teólogos maridados con la “ciencia”. Cuando esta última rindió culto a la teoría de la Evolución, los teólogos modernistas se apresuraron a hacer lo mismo. Y ahora que la última palabra en el vocabulario científico es RELATIVIDAD, los Neo-Modernistas adaptan a ella todas sus doctrinas y aplican la tal relatividad a la misma Verdad y a la propia Palabra de Dios. De esto, surge sola la conclusión de que dentro de tal relatividad, cabe cualquier concepto por contradictorio que fuere a cualquier otro concepto ya aceptado y, en último análisis, el error mismo tiene entrada con carácter de relativo en la llamada TEOLOGÍA DE SÍNTESIS O BARTHISMO.

 Recuerdo mi conversación personal con el Dr. Vissert’ Hof, en la sede del Concilio Mundial en Ginebra, Suiza, en Agosto de 1950, cuando ante mi pregunta sobre qué condiciones requeriría el Concilio Mundial a la Iglesia Romana para aceptarla como miembro del Concilio, el Dr. Vissert’ Hof me contestó: Si deja de proclamar que ella es la única Iglesia Cristiana. Con esto bastaría para que el Concilio Mundial la acepte como miembro. Está claro que tal declaración puede concebirse y aceptarse mediante el fundamento intelectual del relativismo y de la síntesis solamente, pero igualmente claro está que para un conocedor de las Escrituras, tal declaración resulta insostenible si se la confronta seriamente con la autoridad de la Palabra de Dios y lo que ésta revela en cuanto a qué es verdaderamente una Iglesia Cristiana. Pero como para Barth y los suyos, la letra de las Escrituras no debe identificarse con la autoridad, todo es posible dentro de la Neo-Ortodoxia o del Barthianismo ya que la autoridad viene a resultar entonces Barl Barth... En otro pasaje de la conversación, declaré mis doctrinas al Dr. Vissert’ Hof y luego de escucharme, díjome: Yo creo como usted. Pero ocurre que yo pertenezco al campo de los llamados fundamentalistas y el Dr. Vissert’ Hof al de los Neo-ortodoxos...; ¿cómo se explica entonces esta imposibilidad? Pues por lo mismo: por la relatividad y la síntesis. Como ya lo hemos citado antes, el Barthiano toma del fundamentalismo cierta terminología y toma del modernismo las explicaciones para esa terminología. Aplica al fundamentalismo y al modernismo el concepto de la relatividad, no todo es mentira en cada campo y no todo es verdad en cada campo; luego une un poco de cada campo en un campo unificado o de síntesis y ya está: puede venir un fundamentalista y el Barthiano le dice que cree como él, pero con la misma frescura dirá lo mismo si viene un modernista...

 Sospecho que ustedes estarán ya pensando que todo eso antes que verdadero genio es verdadera locura. Y sospecho que ustedes tienen toda la razón. Para expresarlo como lo hizo el fiel hermano, Dr. Olav Valen-Sendstand: Tal fenómeno ha dado a ciertas Facultades de Teología, un aire de asilo de locos donde los internados se extienden certificados entre ellos mismos para comprobar su sanidad” 1

 Y mejor aún, como lo expresara el Apóstol de las Gentes:

 

                   “Porque está escrito: destruiré la sabiduría de los sabios, y desecharé la inteligencia de los entendidos. ¿Qué es del sabio?, ¿qué del escriba?, ¿qué del escudriñador de este siglo?, ¿no ha enloquecido Dios la sabiduría del mundo?” (1ª Co. 1:19, 20).

 

Pero alguien quizá acuse que lo que estamos afirmando proviene de documentación de segunda mano respecto a Barth y que después de todo para comprender a éste hay que leerse sus buenos millares de páginas... Como todo eso está mayormente en idioma alemán, a nosotros no nos incomoda mucho que digamos. Pero, esto sí, debemos estar atentos a lo que se nos sirve en idioma castellano. Por la Gracia de Dios hasta ahora ha sido mínimo, pero con todo, más que suficiente para concretar criterio.

 Aquí tenemos el libro BOSQUEJO DE DOGMÁTICA, que contiene una serie de conferencias doctrinales del Profesor Karl Barth (vertidas a nuestro idioma por el pastor Manuel Gutiérrez Marín, quien así lo hizo satisfaciendo una expresa propuesta de Barth en tal sentido. Fue impreso en la Imprenta Metodista de Buenos Aires, en Marzo de 1954.

 Este libro es una muestra cabal de la Teología Dialéctica o Trascendental o Neo-Ortodoxia -y lo presento como un exponente del Nuevo Modernismo- que tiene la capacidad de negar implícita o subjetivamente muchas verdades, en el mismo texto en que afirma, explícita u objetivamente aunque en forma relativa, alguna otra verdad. Y aun, sin expresar verdad alguna, igualmente niega mientras afirma; se opone a la verdad pero pareciéndose fraudulentamente a ella.

 El examen de algunos pocos asuntos, será suficiente para probar lo que afirmamos.

 

a) En cuanto a la Biblia, leemos en la página 28 de “Bosquejo de Dogmática”.

 

“Al llamar a la Biblia Palabra de Dios (la llamamos así porque lo es), nos referimos a la Sagrada Escritura como testimonio de los profetas y apóstoles, hablando de esa única Palabra de Dios, de Jesús, el hombre de Israel, que es el Cristo de Dios, y nuestro Señor y Rey por toda la eternidad. Confesando esto y osando llamar a la predicación de la Iglesia la Palabra de Dios, es menester que se entienda por ello la predicación de Jesucristo, de aquél, que por nuestro bien, es Dios y hombre verdadero”.

 

Veamos: Barth comienza diciendo que al llamar a la Biblia, Palabra de Dios (la llamamos así porque lo es)...y con esta afirmación parece atacar al modernismo racionalista que niega que la Biblia es Palabra de Dios y parece apoyar al fundamentalismo que cree precisamente lo que hasta allí afirma Barth. Pero tengamos cuidado con los modos de expresión de esta dialéctica Barthista y digamos al autor lo que decía un filósofo: ¡Habla, para que te conozca! Y Barth entonces nos dirá:

 

 “Nos referimos a la Sagrada Escritura como testimonio de los profetas y apóstoles hablando de esa única Palabra de Dios, de Jesús...”

 

¡Alerta, hermanos! Aquí hallamos la negación implícitamente contenida dentro de una afirmación. Aunque es bien cierto que la Biblia es Palabra de Dios por su testimonio de Jesucristo, como dice Barth, también es Palabra de Dios en todo su contenido referente a Dios, a la Creación, al hombre, a los ángeles, al mismo Diablo, a la historia de las naciones; y cuando habla de cada asunto de que habla, como dice Pablo:

 

“TODA ESCRITURA ES INSPIRADA DIVINAMENTE”. (2ª Ti. 3: l6).

 

Pero Barth niega implícitamente todo ello, al afirmar que la ÚNICA Palabra de Dios, es Jesús. Nótese que en el mismo énfasis dado a Cristo,

Se contiene implícitamente la negación de la Inspiración Divina Plenaria de las Sagradas Escrituras y de su carácter propio de Palabra de Dios escrita. Y sí éstas sólo pueden ser llamadas Palabras de Dios por su testimonio de Jesucristo, se concluye lógicamente que no pueden ser siquiera llamadas Palabra de Dios cuando hablan de los demás asuntos de que hablan.

 Esta teoría de Barth cabe entera dentro de la teoría modernista que afirma que la Biblia CONTlENE Palabra de Dios pero NO LO ES plenamente, en todas sus partes. Es la falsa teoría de Inspiración parcial o relativa, completamente antibíblica.

 Y al agregar Barth que:

 

“Confesando esto y osando llamar a la predicación de la Iglesia la Palabra de Dios, es menester que se entienda por ello la predicación de Jesucristo...”

 

formula una declaración sumamente elástica, pues cualquier tipo de predicación modernista que use un poco de terminología bíblica acerca de Cristo, a la manera en que estos modernistas saben hacerlo, puede ser llamada –según Barth- Palabra de Dios y conceptuada entonces en igualdad de condiciones que los mismos escritos bíblicos que hablan de Jesús y aun, nótese esto, con más autoridad que los pasajes bíblicos que no tratan de Jesús. La conclusión no es forzada sino forzosa, pero blasfema.

 Y nadie piense que estamos hilando muy fino, puesto que, hermanos, las sutilezas de Barth requieren realmente un hilado extrafino para discernirlas. Pero a veces, estos neo-modernistas sueltan alguna que otra prenda que los pone en evidencia, sin necesidad de ninguna clase de hilados...

 Tal el caso con el mismo Barth, en la parte que discutimos, pues al referirse los primeros capítulos del Génesis dice:

 

Lo que puede hacerse constar es que allí hay algunos elementos míticos. Pero lo que la Biblia ha hecho de ello no encuentra paralelo en el mito. Si hay empeño en dar nombre al relato bíblico, o sea, alinearlo en una categoría, habrá que colocarlo entre las leyendas”. (“Bosquejo de Dogmática”, pág. 79).

 

Esta declaraci6n de Barth prueba cuanto habíamos deducido anteriormente y constituye, por añadidura, clara evidencia de que Barth conserva íntegramente las conclusiones de la crítica destructiva, que niega realidad histórica a los hechos registrados en el Génesis y los califica como leyendas, cuentos o folklore.

 Pero nosotros preferimos quedarnos en buena compañía con el Señor Jesucristo y con el apóstol Pablo, quienes creían literalmente los registros del Génesis (Mateo 19: 4-6; Marcos 10: 6-9; 2ª Co. 11: 3 y 2ª Ti. 2:13, 14) y rechazar el compañerismo del Profesor Barth y los Neo-ortodoxos, incluidos ciertos fundamentalistas... que se avergüenzan de testificar que creen que también el Génesis ES PALABRA DE DIOS, por temor a que esos eruditos los califiquen de poco cultos o poco modernos. Se cumple en ellos, la sentencia lapidaria del profeta Jeremías:

 

“LA PALABRA DE JEHOVÁ LES ES COSA VERGONZOSA, NO LA AMAN”. (Jer. 6:10).

 

b) El concepto Barthista de la Santísima Trinidad.

 

En Bosquejo de Dogmática, página 64, leemos:

 

“Dios es el mismo, por naturaleza y por toda la eternidad, para nosotros que estamos en este mundo, el solo Dios en tres modos del Ser. El lenguaje de la Iglesia antigua dice que es un Dios en tres personas y dado el concepto de persona que sustentaba la antigua Iglesia, esa frase es indiscutible. En el uso latino y griego “persona” significa exactamente eso que acabo de denominar diciendo “modo de ser”. 

Hermanos, este concepto incursiona dentro de las sutilezas teológicas y su gravedad puede escapar al lector no avisado. Pero examinado detenidamente, resaltará claramente el error.

 Barth no discute el uso de la palabra persona, sino su modo de interpretarla o entenderla. Desplaza así tan delicado asunto a una cuestión de crítica literaria y concluye que persona debe entenderse únicamente como modo de ser.

 Hacemos notar que esa conclusión Barthista permite considerar a la Deidad como UNIPERSONAL, aunque afectando TRES MODOS de manifestarse para nosotros que estamos en este mundo; como Padre Creador, como Hijo en la encarnación y redención y como Espíritu Santo en la Iglesia. Así enseñaba precisamente SABELLIUS en el Siglo III, su herejía MODAL o DE LOS MODOS DE SER, cuyo fondo no era Trinitario sino Unitario. Esta herejía es denominada también Monarquismo o Patripassianismo. Lo que ahora nos dice Barth se aproxima peligrosamente a lo que afirmaba Sabellius, si acaso no es lo mismo; pero en todo caso NO ES UN CLARO CONCEPTO TRINITARIO SINO MAS BIEN UN CONCEPTO DE FONDO UNITARIO.

 Cuando los Cristianos decían y dicen Persona en relación con la Santísima Trinidad de la Deidad, significan más que simple modo de ser. Significan Personalidad completa en Sí Misma aunque sumamente superior al concepto de personalidad individual humana, pues esta última es separada de uno a otro individuo, pero en la Deidad está perfectamente relacionada poseyendo Unidad Esencial y al mismo tiempo Relación. No son por ello tres Dioses como acusan los Unitarios, sino Un Solo Dios Verdadero, pero tampoco son tres modos de ser sino TRES PERSONAS BIEN DEFINIDAS; TRES VOLUNTADES INDIVIDUALES PERO ETERNAMENTE ARMONIOSAS, CADA UNA NO ES LA OTRA AUNQUE SIENTEN ETERNAMENTE LO MISMO.

 Además, dicho sea de paso, la verdadera doctrina bíblica de UN DIOS EN TRES PERSONAS, revela tanto una Trinidad Económica o Dispensacional en relación con nosotros, cuanto una Trinidad Inmanente o Esencial, en relación consigo misma.

 

Pero los neo-modernistas pueden usar las palabras DIOS TRINO y aun estas otras: UN DIOS EN TRES PERSONAS, y conformar a todos, si acaso no se discierne que ellos, con su modo de interpretar Persona, significan algo muy distinto de lo que quieren significar los fieles cuando usan ese término. Por eso es tan engañosa la dialéctica neo-modernista: usa la terminología cristiana con significados diferentes

 Hermanos, tengamos cuidado con aquellos que no sufren la sana doctrina y recordemos con gratitud, el lenguaje de la Iglesia antigua, repitiendo con fe el llamado Credo Atanasiano:

 

“Adoramos, a un sólo Dios en Trinidad y a la Trinidad en Unidad. SIN CONFUNDIR LAS PERSONAS Nl DIVIDIR LA SUSTANCIA. Puesto que el Padre es una Persona, el Hijo es otra y el Espíritu Santo es otra; pero la Deidad del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo es UNA, la Gloria igual, la Majestad co-eterna”.

 

c) Habiendo visto algo de la Biblia y también, en parte, del Dios de Karl Barth, ahora veamos su diablo.

 

“Si resumimos todo cuanto se alza en contra, calificándolo de poder de contradicción, sospecharemos lo que quiere decir la Sagrada Escritura con el diablo que habló: ¿Conque Dios os ha dicho? ¿Es cierta la Palabra de Dios? Si se tiene fe, será posible dejar a ese diablo con un palmo de boca abierta...”. (“Bosquejo de Dogmática”, pág. 33).

 

Con esas palabras, Barth omite, si es que no niega, la cuestión de fondo de si el diablo ES O NO ES UN SER PERSONAL. Con su juicio a priori: Si resumimos todo cuanto se alza en contra, calificándolo de poder de contradicción; parece aventurar la premisa de que NO LO ES. Luego, parece hablar como en parábola y hasta insinuar que la misma Escritura habla como en parábola antes que de realidades, al decirnos: ...sospecharemos lo que quiere decir la Escritura con el diablo que habló... Se puede concluir que, según Barth, eso de diablo es meramente un modo de llamar a un poder de contradicción, que a su vez es un modo de calificar al resumen de todo cuanto se alza en contra.

 Excuso decir que el modernismo de todos los tiempos, siempre ha cuestionado o negado, la existencia real y la personalidad individual del diablo y de los demonios.

 Karl Barth, como vemos, es muy amigo de los MODOS: modos de expresarse, modos de ser, modos de interpretar, modos de llamar, modos de calificar...

Pero sigamos espigando el pensamiento de Barth respecto del diablo y de paso respecto del infierno, del pecado y la muerte:

 

“...todo ese terreno y campo que llamamos el mal (la muerte, el pecado. el demonio y el infierno) no es la creación de Dios, sino, más bien, lo que está excluido por la creación de Dios, o sea aquello a lo cual Dios ha dicho que no. Y si existe una realidad del mal, podrá ser solamente la realidad de esa exclusión y de esa negación divina, la realidad a espaldas de Dios, ante la cual El pasó de largo, en tanto creó al mundo y lo creó bueno... Lo que no es bueno, tampoco ha sido creado por Dios y no posee el ser de lo creado, sino que si se le quiere llamar siquiera “ser” en lugar de preferir decir que “es lo que no es”, lo denominaríamos únicamente, el poder del ser surgido de la potencia del No divino. No nos está permitido buscar las tinieblas en Dios mismo; porque El es el padre de la luz”. (“Bosquejo de Dogmática”, pp. 87, 88).

 

Observemos que BARTH NO DICE LO QUE LA BIBLIA DICE EN CUANTO AL ORIGEN DEL DEMONIO. La Palabra de Dios nos informa que tanto Satán como los demonios, son ANGELES INDIVIDUALES, SERES REALES, CREADOS POR DIOS BUENOS EN GRAN MANERA, Y QUE LUEGO CAYERON DE SU ESTADO ORIGINAL, POR SU PROPIA VOLUNTAD Y CULPA. EL MAL TUVO SU ORIGEN EN EL PROPIO SENO DE SATÁN, CUANDO ESTE, MIRANDO SU PROPIA HERMOSURA, ENORGULLECIOSE; ARDIÓ EN CODICIA: QUISO SER IGUAL A DIOS.

 

“Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste criado hasta que se halló en tí maldad”. (Ez. 28: 14, 15).

 

“Y a los ángeles que no guardaron su dignidad, mas dejaron su habitación, los ha reservado debajo de oscuridad en prisiones eternas hasta el juicio del gran día”. (Ep. Jud. v. 6).

 

La Palabra nos habla del arcángel Miguel contendiendo con el diablo, disputando sobre el cuerpo de Moisés (Jud. v. 9) y ciertamente eso prueba la existencia real de un ser personal. Sí el demonio no es un ser personal, entonces el Señor Jesús en el desierto fue tentado dentro de sí mismo por el mal, lo que implica que en el mismo Señor había entonces maldad, conclusión completamente antibíblica y blasfema.

 El espacio no nos permite desarrollar el cuadro bíblico respecto de Satán y los demonios, pero con lo dicho está claro que la Biblia habla de ellos como seres reales creados buenos y que luego cayeron.

 KARL BARTH, EN CAMBIO, DICE OTRA COSA COMPLETAMENTE OPUESTA, QUE REEMPLAZA LOS REGISTROS DE LA BIBLIA CON UNA TEORÍA DE SU INVENCIÓN, AUNQUE PODRÍAMOS HALLAR ALGÚN PARALELO EN LA HISTORIA. Nos dice que: si existe una realidad del mal, comprendida en esa hipotética posibilidad la misma existencia del demonio, el tal demonio no posee el ser de lo creado y si se le quiere llamar siquiera ser en lugar de preferir decir que es lo que no es, lo denominaríamos únicamente el poder del ser surgido de la potencia del No divino.

 Con esto, Barth se coloca no sólo FUERA de la Biblia, sino CONTRA LA BIBLIA. Su teoría se asemeja peligrosamente al Gnosticismo de los primeros siglos, que hablaba de ciertas emanaciones surgidas del Ser Supremo.

 PREGUNTAMOS: ¿Existe o no existe una realidad del mal? ¿Qué clase de especie ontológica es ese demonio que es lo que no es? ¿Tiene Dios dividida Su Potencia, en la parte de Su Sí con la cual creó lo bueno y de Su No de la cual surgió el mal? ¿Puede alguna parte de la Potencia de Dios y el mismo Sí y No de Dios, ser entendidos como existentes o actuantes aparte o separadamente de la Persona y de la Voluntad de Dios mismo? ¿Qué clase de Poder y cualidad moral posee eso que Barth llama potencia del No divino?; qué facultad la impele a manifestarse y qué resulta de su acción? ¿Surgieron de Dios, Sí y No, luz y tinieblas bueno y malo?

 Entendiendo lo que Barth quiere decir, se concluye lógicamente que: Sí existe una realidad del mal, el demonio es impersonal (no posee el ser de lo creado sino que es lo que no es), y eso, es el poder del ser surgido de la potencia del No divino. Pero como esa Potencia y ese No son divinos, luego no pueden concebirse aparte o por separado del mismo Dios, de Su Persona y de Su Voluntad; de modo que, en último análisis, de la misma Persona y de la misma Voluntad de Dios, se suscitó el demonio (!!!); del mismo Dios salió Luz por un lado y tinieblas por otro; lo bueno, creado; y lo malo, suscitado.

 Si nuestro pensamiento es coherente, concluimos que el tal demonio de la teoría Barthiana, es absorbido, en último término, por el propio Dios de la misma teoría. Y tal conclusión nos parece que encaja perfectamente en aquello que el pensador E. Y. Mullins definió diciendo: “una forma de panteísmo idealista que cancela todas las formas de experiencia en un Absoluto que al fin las absorbe”.

 Aunque Barth diga luego: “No nos está permitido buscar las tinieblas en Dios mismo; porque El es el padre de la luz”, no puede impedir que se arribe a aquella conclusión lógica ineludible, aunque de fondo absurdo. En efecto, aun esta última declaración de Barth, aparentemente sensata, contiene elementos dudosos, pues no plantea una definición categórica que no permita dudas al respecto. Por el contrario, puede inferirse que hay tinieblas, pero no tenemos permiso para buscarlas. Y la razón que aduce: “porque El es el Padre de la luz”, tampoco arregla la cuestión, ya que la luz fue creada por Dios, pero las tinieblas surgieron del No de Dios según el propio Barth, y esto nos coloca otra vez en la anterior encrucijada del pensamiento barthiano, cuya única salida lógica desemboca en el panteísmo. Muy distinto es el lenguaje de las Sagradas Escrituras, que dicen, sí, que Dios es el Padre de las luces (Stg. 1: 17), y también nos dicen, en forma terminante y categórica: “DIOS ES LUZ Y EN EL NO HAY NINGUNAS TINIEBLAS”. (1ª Jn. 1: 5).

  Barth nos habla, además, del mal como de la realidad a espaldas de Dios, ante la cual El pasó de largo. ¡Cuán poco conoce de la Gloria de aquellas espaldas! ¡Moisés que la vio, bajó del monte con la faz resplandeciente! (Ver Ex. 33: l8- 23 y 34: 29, 30).

 Hermanos: la única profecía con la cual comulgan estas teorías barthianas del mal, no es bíblica sino filosófica. Yo la encuentro en aquel otro alemán vuelto loco, el filósofo NIETZCHE, quien en su libro “Más allá del bien y del mal”, escribió:

 “Ahora amigos míos, unidos nosotros, seguros de la victoria, solemnicemos la fiesta de las fiestas. El amigo Zaratustra llegó, llegó el huésped de los huéspedes. Ved, el mundo sonríe, la niebla se disipa... SE DESPOSA LA LUZ CON LAS TINIEBLAS”.

 Y también hallo que la profecía bíblica que le sale al paso, la clamó Isaías, profeta del Dios Altísimo:

 

Ay de los que a lo malo dicen bueno y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo! Ay de los sabios en sus ojos, y de los que son prudentes delante de sí mismos”. (Is. 5: 20, 21).

También Pablo, apóstol de Jesucristo, había clamado:

 

“¿Que compañía tiene la justicia con la injusticia? Y qué comunión la luz con las tinieblas? ¿Y qué concordia Cristo con Belial? (2ª Co. 6: 14, 15).

 Ya Juan apóstol había denunciado el misterio abominable:

 

“Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios: porque muchos falsos profetas son salidos en el mundo”. (1ª Jn. 4: 1).

 Hermanos: oíd nuevamente la voz apostólica:

 

“Mirad que ninguno os engañe por filosofías y vanas sutilezas, según las tradiciones del los hombres, conforme los elementos del mundo y no según Cristo”. (Col. 2: 8).

 

Un Barthiano o Neo-ortodoxo, puede levantarse en una cátedra o un púlpito cristiano y decir: “Yo creo que la Biblia es Palabra de Dios”, y engañar a los simples que no saben o no entienden que aquél solo significa: como testimonio de Jesucristo, pero no porque la Biblia fue Inspirada por el Espíritu Santo.

 Un Barthiano puede decir: “Yo creo en el Dios Trino”, y subjetivamente entender tres modos de ser y no tres Personas distintas y un solo Dios verdadero.

 Un Barthiano puede predicar sobre el Diablo y el demonio, y subjetivamente entenderlo no como un ser o seres reales, personales, sino como especie monstruosa e irreal, abstracta y fantástica, de algo que es lo que no es y creer que tales abominaciones surgieron, así de abominables, de la potencia del No, del mismo Dios.

Un Barthiano puede usar con doble, triple o cuádruple sentido, tanto le da, cualquier terminología fundamental bíblica y por lo tanto cristiana, que si no los discernimos en su error los aceptaremos por buenos, engañándonos miserablemente.

 Pero, a quienes los barthianos no engañan, es a los modernistas consuetudinarios. Estos saben bien que el Barthianismo no es más que NUEVO MODERNISMO. Es por eso que han aceptado a Barth casi al cien por ciento. Y ahora se nos presentan esos mismos modernistas de antiguo cuño y nos dicen cándidamente que HAN CAMBlADO. Pero lo que no nos dicen, es que NO HAN ACEPTADO LA FE GENUINAMENTE BÍBLICA, SINO LOS MODOS DE EXPRESIÓN DEL BARTHIANISMO Y QUE, POR ELLO, SON MAS MODERNISTAS AUN QUE ANTES.

 Este actual modernismo es peor que el antiguo, porque el antiguo era franco y negaba abiertamente, mientras que el neo-modernismo se nos acerca con su baba sibilina y usa nuestros términos cristianos y bíblicos para interpretarlos anticristiana y antibíblicamente.

 HERMANOS: escuchemos la profecía que pregona:

 

“Y DESPERTARE TUS HIJOS, OH SIÓN, CONTRA TUS HIJOS, OH GRECIA, Y TE PONDRÉ COMO ESPADA DE VALIENTE”. (Zc. 9: 13).

 Respetando toda exégesis, diremos que este texto establece, además, una línea divisoria entre dos campos: por un lado, Grecia, simbolizando los sabios con la sabiduría del mundo vuelta loca, la filosofía, el racionalismo, la dialéctica, la incredulidad; por otro lado, los hijos de Sión, los hijos de la promesa, los hijos de Dios, los testigos de Cristo, los héroes y mártires de la fe. Y como alguien ha dicho: HA LLEGADO LA HORA DE ELEGIR ENTRE LA TINTA DE LOS SABlOS Y LA SANGRE DE LOS MÁRTIRES. Ha llegado la hora de elegir entre la autoridad de los libros de Karl Barth y la Autoridad de los Libros del Espíritu Santo que integran la Biblia. Ha llegado, otra vez, la hora de elegir entre el Modernismo y la FE DE JESUCRISTO. ¡Esta es la hora de la batalla!

 

“ESCOGEOS HOY A QUIEN SIRVÁIS, QUE YO Y MI CASA SERVIREMOS A JEHOVÁ”. (Jos. 24: 15)

 

 

 

 

1 “Shylok”, es un personaje de “El Mercader de Venecia”, de Shakespeare; un prestamista que obligó a su deudor, con el compromiso de dejarse cortar una libra de carne de su propio cuerpo, si acaso no cancelaba su deuda en el plazo establecido.

2 “Deísmo”: falsa doctrina que aunque admite la existencia de Dios, lo entiende y presenta como totalmente desligado de la Creación y exento de interés para con las escrituras. Niega toda clase de Revelación.

3 Hablando de la “Neo-Ortodoxia”, el propio Dr. B.Foster Stockwell nos dice que puede considerarse al teólogo inglés Peter Taylor Forsyth (1848-1921) con su “Teología Positiva”, como un precursor,  pues atacaba al liberalismo y al fundamentalismo a la vez. Pero retenía los elementos de la crítica destructiva, pues negaba la inspiración verbal y plenaria de las Escrituras, aunque ello en nada impide que el Dr. Stockwell recomiende a los pastores latinoamericanos el estudio de las obras de dicho teólogo, lo cual dice: “servirá grandemente para profundizar su pensamiento y hacer más evangélica y bíblica su predicación”. (“Cuadernos Teológicos”, 2ª semestre 1952).