El Ecumenismo

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Presentado por José María Di Pardo

Resoluciones del Primer Congreso Plenario del Testimonio "Philadelphia"

Necochea, Argentina, 15 al 17 de Agosto de 1970

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Considerando que:

1.       El Ecumenismo, a la luz de la Palabra de Dios, es, conceptualmente, una conjunción sincretista, por su intento de amalgamar elementos heterogéneos, lo cual contraria a las Sagradas Escrituras (Ezequiel 22:26, comp. Lev.10:1-2, 10). Esta definición refiere esencialmente a su doctrina (mezcla filosófico–teológica), que engendra y nutre su acción en todas sus manifestaciones.

2.       Modernismo, Universalismo, Panteísmo y Sincretismo, se conjugan y evidencian en todas sus expresiones concretas; y aunque los ecumenistas rehúsan ser identificados con tales ideologías, sin embargo en sus hechos asumen sus principios.

3.       Como "Modernismo", "reinterpreta" Escrituras y doctrinas Bíblicas al punto de corromper su genuino significado (por ejemplo, tomando Juan 17:21 y aplicándolo a un inclusivismo indiscriminado de fieles e infieles).

Ello abre la puerta del "Universalismo", pues, al eliminar las líneas de separación Bíblicas, establece doctrinas tales como la "Paternidad Universal de Dios" y la "fraternidad universal", violentando claras enseñanzas, (Juan 1:12-13, comp. Juan 8:44).

Del "Panteísmo" toma e incorpora a su doctrina y acción, el principio de la asimilación (Todo en Uno) que se condensa en una sola expresión: Unidad, lo cual es engaño (Ef.4:1-16).

Como "Sincretismo" es apertura indiscriminada buscando "reconciliaciones" no sólo entre las ramas llamadas cristianas, sino que aún fuerza dicha apertura hacia religiones exóticas (Budistas, Musulmanes, etc.). Busca uncir yugos que la Biblia prohíbe. (2ª Cor. 6:14-18).

4.       El movimiento ecuménico en su "búsqueda de la verdad" es puro engaño y ficción, pues: a la vez que invita a fieles creyentes en la Biblia Inspirada e Inerrable al "diálogo fraterno", da cabida en plano de paridad, a todas las negaciones y blasfemias de aquellos que atacan y rechazan la Autoridad de la Palabra de Dios.

5.       Los ecuménicos–modernistas, artífices del "Movimiento Ecuménico" y sus conductores, se caracterizan por la ambivalencia de sus actitudes, pues mientras proliferan sus incredulidades y blasfemias (Barthismo, "Dios ha Muerto", "Nueva Moralidad", etc.), declaran al "Movimiento" absolutamente neutral a toda doctrina e ideología y, dentro del mismo, simulan una búsqueda lícita de la "verdad".

El "Movimiento" aparece, pues, como la abstracción, lo santo; pero en realidad, es el truco, la apariencia engañosa hecha con arte, la olla en la cual se vuelcan todas las impiedades y leudos diabólicos que contienen la muerte espiritual (considerar por analogía 2ª R. 4:38-40).

Se cumple plenamente la Escritura, que dice:

"Porque éstos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, transfigurándose en apóstoles de Cristo. Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se transfigura en ángel de luz. Así que, no es mucho si también sus ministros se transfiguran como ministros de justicia, cuyo fin será conforme a sus obras." (2ª Co.11:13-15).

6.       Finalmente, para referirnos a las manifestaciones del ecumenismo a través de sus movimientos mayores, Consejo Mundial de Iglesias y Concilio Vaticano, recordamos los conceptos de la "Declaración de Philadelphia" del 17 de agosto de 1966, en que discernimos la coexistencia de dos conceptos distintos:

a)      El Consejo Mundial de Iglesias con sede en Ginebra, Suiza, con su método inclusivista, indiscriminado (Iglesias Protestantes Liberales y Ortodoxas Orientales; todas sobre bases de paridad, aprendiendo las unas de las otras), aguarda la renovación que permita la síntesis de una "nueva" Iglesia que nadie sabe aún precisar...

b)      Roma, per semper eadem (siempre la misma), con su presunción de depositaria apostólica y sus dogmas intocables, no oculta a los "hermanos separados" que deben volver a la "aggiornata" casa paterna, si desean gozar de las gracias plenas...(!)

Por lo tanto, declaramos:

1.       Que el Ecumenismo en su filosofía, doctrina y manifestaciones, no solamente no es bíblico, sino absolutamente antibíblico.

2.       Que haciendo abstracción del significado etimológico legítimo del vocablo "ecumene" derivado del griego "oikoumene" (tierra habitada), conceptuamos el uso de la expresión "ecumenismo" que determina la doctrina considerada en estas conclusiones, como la palabra que carcome como gangrena, (comp. 2ª Ti.2:17-18), por su intención psicológica, aparentemente deseable, pero en sus alcances, realmente destructiva de los fundamentos de la fe.

3.        Que cualquier concreción resultante, por provenir de mezclas heterogéneas, carecerá de genuinidad y será un producto anormal que se identifica en las Escrituras con Babilonia la Grande (Ap.17). La voz del Señor clama: "salid de ella, pueblo mío..." (Ap.18:4).

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